lunes, 14 de julio de 2014

Mi lengua propia


Terrible, fue terrible.
Porque en el amor las medias tibias, no existen.

No te voy a engañar,
podría decirte que no me he enamorado;
que sí, que me encanta el cine iraní,
que prefiero que te vayas a dormir a tu casa.
Podría disfrazar de cualquier pretexto
todas nuestras tardes de café,
las llamadas a deshora.

E insisto, todo esto es una cuestión de distancias.

Pensé que tenerte tan cerca sin tocarte sería inocuo,
porque lo más terrible de lo fatal del amor es cuando te atransviesa,
fulminándote.

Pero este paralelismo constante,
visto en modo macro, nos mantiene la tensión superficial,
la distancia de seguridad;
en cambio, si lo ves con una perspectiva lejana,
como la del tiempo,
nos cuenta que hemos permanecido piel a piel,
cortándonos los días y las noches.

Y es que en la cama,
codo a codo, piel a piel,
nunca somos ni siquiera dos.

Terrible, fue terrible.

A ver quién nos salva ahora.


miércoles, 25 de junio de 2014

1928


En el fondo de la selva birmánica
se encuentra la tribu de los Shnara.

Los indios Shnara solo comen la fruta 
cuando está aún verde;

porque de lo que se come se cría 
y la esperanza nunca sobra.

martes, 10 de junio de 2014

II.

Todos los caminos llevan a Roma, 
aunque yo perdí el rumbo.

como un Ulises a pie,
cuya brújula se volvió loca

al ponerte como destino. 

viernes, 30 de mayo de 2014

Non hábeas corpus


Yo quería escribir algo
que se llamara Hábeas corpus
para recordarme cómo había sido quererla,
fisicidad pura en la que por fin me materializaba
cuando encontrábame en su boca;
y no hablo del acto de besar
si no de cuando mi palabra encontraba respuesta,
únicamente, entre sus labios.

Eso no casaba con la pretensión de un amor prêt-à-porter,
de esos que encajan en cama de uno treinta
y que preguntan todas las mañanas por la intimidad del sueño
y por cuantas cucharadas de azúcar en el café.

Perdí la cuenta de los cuerpos en los que la busqué,
sin rostro ni rastro por el que seguirle la pista;
será por ello que últimamente encuentro en la poesía
la evidencia total de la soledad,
que ha terminado por perder la forma,

y convertirse en el único modo de compañía.

sábado, 26 de abril de 2014

Punto de fuga

Mantenemos, constantes, la distancia justa,
para tentarnos y no olvidarnos, o viceversa.

La canción de las noches perdidas la he cambiado
por la banda sonora de  nuestra historia,
que dice que hagas algo antes de que el corazón se pierda.

Tantos siglos, y a medias de un poema de Bécquer,
tanta pornopoesía y aquí estamos, con las manos vacías,

esperando a que seas, para este cerezo, primavera.


miércoles, 23 de abril de 2014

Las mil y una alhambras

Hablamos solos por la calle con toda naturalidad;
pierdo el autobús por un testigo de Jehová que me pregunta,
a las ocho de la mañana, qué pasará cuando Satanás desaparezca;
sigo guardando el tapón de nuestro primer vino,
por si recuperas la botella;
somos incapaces de ocupar una mesa con desconocidos
pero compartimos cama con inusitada confianza;
busco el camino de vuelta a casa sin salir,
porque casa es una idea que nunca había estado tan lejos,
y me conformo todas las noches del mundo
con este absurdo desdén,
con este despecho mal disimulado
con la inocente pretensión de que no pasa nada.

No sé qué sucederá cuando aparezca o no Mefistófeles,
si la fidelidad es una práctica teórica o técnica,
si pecamos de palabra obra y omisión,
mirándonos como haciendo el amor encima de cada mesa de café;
no sé qué pasará si cojo el autobús en dirección contraria
y me deshago de todos los cepillos de dientes que no son míos,
haciendo de casa el lugar dónde se encuentra la intransitividad en que me soy,  
y hablo contigo en vez de hablar sola;
tiro el tapón y busco otra botella
para ahogar mis miedos y mis penas y me embriago
y te digo que soy yo la que no hace otra cosa que pensar en ti.

Que no sé qué hace una chica como yo en un sitio como este

pero, al caso, te echo de manos. 

lunes, 31 de marzo de 2014

Metatongue


Salaz sedición.

Y así es como pretendo liberarte 
del férreo dominio de tu lengua,


en la mía. 

jueves, 27 de marzo de 2014

Itinerarte


Caminábamos al mismo paso por medio de una calle abarrotada, de arriba abajo por San Juan de Dios. No hablábamos, tampoco hacía falta, y mirarnos estaba fuera de toda posibilidad. A veces me ganaba unos pasos de ventaja, a veces los perdía mientras íbamos mirando escaparates, fruta, al señor que toca ese instrumento hecho con cables metálicos; la distancia media entre su cuerpo y el mío oscilaba, podía sentir el calor de sus manos pero nunca tocarlas. Algún transeúnte se entrometía entre cuerpo y cuerpo pero solo por breves instantes, sin conseguir romper la tensión física.

Hablar de amor en este punto es baladí, intermediadas por las promesas de un futuro inasible y con lo terrible por descubrir. Cuánto tiempo andamos no lo puedo precisar, por mucho que reconstruya el tramo exacto que paseamos, ni tampoco si ella me vio a mí y caminó conmigo como yo junto a ella. De pronto torció a la izquierda, disolviéndose con todas las otras gentes, con el perpetuo socorro de lo itinerante y no nos cruzamos nunca más, quedándose pendiente del nombre al cuerpo, si acaso no es lo mismo, por conocer.



miércoles, 12 de marzo de 2014

Pretensión de cortesía

I.

Somos lo que hacemos,
queremos lo que no tenemos
y el deseo es el espacio que queda
entre el olvido y el destino.

II.

No sé cómo te cuento
que va acabando el invierno
al ritmo de almendros florecidos;
y me pregunto cómo haces para no pensar en mi,
ahora que los días son más largos
pero las noches siguen durando lo mismo.

III.

Lo peligroso es que,
en esta partida de ajedrez,
todas somos fichas de dominó.



martes, 4 de marzo de 2014

A bozas

Dime a qué jugamos,
si a la promesa de un amor eterno
o a la efusividad de una pasión soluble

Dime que nos encontramos,
una y otra vez,
para sacarnos los cuartos
y no para romper los quicios de nadie

Dime que nuestras mentiras,
si es que las hay,
empiezan por nosotras mismas, 
se apiadan de nuestros miedos,
y acaban por el cielo raso al que no aspiramos

Respiramos la cotidianidad,
y la culpa queda diluida en el café de por la mañana

Libre de palabras,
esta vez ellas  no nos rescatarán,
enganchada a cualquier motivo
para continuar en la cama un rato más si me lo pides;


Dímelo, dímelo a bozas, bajito. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Discronías de muerte anunciada


Estabas equivocada.
¿Y si me muero mañana?
Abrígate, que vas a coger frío.
Lo siento, no me gustan las amantes de una noche.
¿Y si me muero mañana?
Tengo vino en casa.
Se me hace tarde, tengo que irme.
¿No sabe que estás aquí, verdad?
Tócame sin miedo.
¿Y si me muero mañana?
Si quieres me voy a dormir a casa.

Si te vas me muero. 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ex Oriente Lux


I.

En tres mil años no habría tiempo suficiente
para que mi mapa genético se viera alterado por una idea,
pero es posible convertirlo en ruinas en sólo un instante si te huelo.

II.

Si en algún momento,
a lo largo de la historia de la humanidad,
el amor ha tenido sentido
ha sido en su nombre;

Si alguna vez el olvido
ha sido plausible
habrá tenido que ser en tu cuerpo.

III.

Seremos dos soledades que se encontraron sin buscarse,
dos necesidades que no se interrogaron
y seremos, con suerte,
dos que se quisieron y se olvidarán sin dolerse.

IV.

Me puedes encontrar en cualquier tasca de Granada,
en la que menos te lo esperes

Donde la poesía se haga carne y yo la acompañe con un tinto
si se trata de tu cuerpo, de blanco si se trata mío;

Siempre y cuando me busques

En cualquier café de la ciudad,
detrás de algún libro,
donde te leo sin prisa

Más allá de lo que el tiempo espera,
pero menos de lo que envidia

Sumida en la taza
al borde del frío

Me podrás hallar siempre
que sepas dónde buscar.

Y si llegase el verano o llegara a rendirme, discúlpame
se me quedo el mapa al abrigo del subjuntivo. 


sábado, 7 de diciembre de 2013

Timing


Las solapas del abrigo iban levantadas, haciendo función de cortavientos para que el poco frío que pudiera colarse por los huecos quedara repudiado. El pelo dentro de la bufanda y las manos en los bolsillos.

¿Qué hacer en la calle en una noche tan fría un diciembre cualquiera? ¿Qué si no? Buscar la casualidad. Cada paso, inopinado, tanto más cerca de ti que el anterior. Todas las esquinas, los semáforos, un reto si reconstruyes al revés la historia de nuestro fracaso casual. ¿Cuántas veces nos habremos perdido sólo por unos instantes? Seguro que las mismas que por una sola palabra.


A la aventura por las mismas calles que recorremos todos los días, a ciegas por esas que no pisamos nunca, tentando a la suerte y a la probabilidad. Flâneur del Albaycín que sortea guiris y perros y se encuentra cada noche consigo mismo. Tocan los gitanos en las cuevas, suenan los tambores en el Sacromonte, reverberan tus pasos en tacones planos por mi memoria. Esta tarde es todo tuyo aunque, probablemente, no nos volvamos a encontrar. 



El laberinto es el buen camino en el caso de aquel
que siempre llega demasiado temprano hasta su meta1.







[1] Benjamin, W. Obra de los pasajes, J 61, 8

lunes, 2 de diciembre de 2013

Haiku 10: placer culpable.


Me vas a lamer las heridas hasta que llore,
hasta que me corra,
hasta que me duerma contigo
y no tenga que preguntarme nunca más

qué hora es.


A M.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mihi ipsi scripsi!




Nunca fue tan duro ser tu amante religiosa como el día en qué perdí la fe.

«Al asomarse al abismo […] al matar a Dios, había matado también la ilusión en la inmortalidad del alma. E inventó, mero consuelo, […] la doctrina del eterno retorno.1»




1 Luis Pasamar 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Mantra 11


No hay nada más deleznable que un poema inofensivo. 


Sinergia


Cuídame de los inviernos,
que de los veranos ya me guardo yo.

Ahora que Granada huele a ceniza y a prisa
por ir marcha atrás,
para desligarnos las manos y los destinos.

Cuídame de mis inviernos,
que de tus veranos ya me guardo yo.

Sólo queda desmemoriar el futuro,
hacerlo (más) libre;
cambiarle el nombre al frío
y pensar que si estas letras son inocuas
el tiempo que ha pasado no lo será.


Cuídate de mis inviernos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sputnik



¿Cuál es el éxito de las misiones suicidas?



lunes, 18 de noviembre de 2013

α negativo

¿Dónde está la línea que diferencia entre el placer y el dolor?

En el acto volitivo que nos somete, que nos entrega gustosamente, al objeto de nuestro sufrimiento. 


viernes, 15 de noviembre de 2013

Final de razón suficiente

No me atrevo a leerte de nuevo,
por si no me sorprendes,
por si no me deleitas
y después del desahucio
no me queda intacto ni el recuerdo.

¿Si se desmoronan los caminos?

No habría desenlace más fatídico que no tener principio. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Animada


Nos han tapiado la puerta a nuestro santuario,
no hay oscuro agujero de la salvación
ni posibilidad ninguna de expiar nuestros pecados.
El perdón escapó a nuestro encuentro
y la esperanza, si es que la hubo,
ha quedado tras sus muros;
aguardará una nueva oportunidad,
ineluctable,
aunque la única salida que exista sea el olvido.

Respecto al deseo y a la pasión,
sórdidos voluntos ante tanto drama,
el alma se los guarda, como tantas otras cosas,
para otro momento
por si se ofrecen; acaso se tercie que mi voluntad

no sea tan fuerte como la tuya.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Haiku 9: intolerancia ab absurdo


Prefiero hacerlo a oscuras,
ya que no soy yo muy de actuar

en contra de mi propia voluntad.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

La poesía del paseante


Pierre Flaneur se propuso escribir el poema definitivo; la creación sin igual de la temática amorosa. Porque los poemas, pese a que puedan tener los más diversos temas, todos sabemos que en el fondo hablan de amor, a algo o a alguien, como única vía de comunicación entre dos entes equidistantes, que no dejan de encontrar cierta belleza en esa distancia. La creación literaria como vínculo y como evidencia.

Una tarde cualquiera concretó que tenía que dejarse plasmado, en un soporte ajeno a las contingencias del tiempo y la memoria, ese vínculo, entre él y la poesía como una historia más de esa distancia; dejar constancia de su amor a la forma y al ente poético. 


[...]

martes, 5 de noviembre de 2013

Haiku 8:el desentusiasmo de Eros


Somos genéticamente iguales en un 99.5%.
El 0.5% restante, puro deinon,
se llama libertad.





lunes, 4 de noviembre de 2013

Rebeca


¿En qué nos habremos convertido
el día que no reconozcamos nuestros recuerdos?

Te volvería a mirar de la misma manera
aunque no te conociera ya.

Iría marcha atrás
hasta encontrar el punto en el que me perdí
a mirar lentamente el botón que desencadenará en la actualidad
el mapa de un presente inversosímil,
dónde yo no voy rescatando los vestigios de una normalidad que nunca ha sido mía
ni ansiando aquellas tardes de incendio;
lo miraría, sin verlo, para volverte a mirar de la misma manera
y conocerte toda la vida,
otra.

¿En qué nos habremos convertido
el día que no nos reconozcamos en nuestros recuerdos?

Ahora me retuerzo,
todo presente conviene medirlo
si no conoces el antídoto de un pasado sin compulsar.

Dame un par de vueltas,
algún chance
para que no todos los nudos nos desenlacen así,
y poder mirarte como si no te fuera a conocer nunca. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Haiku 7: Oppai


Quiero desaparecerte

"Partir es siempre
partise en dos* 



*C. Peri Rossi


viernes, 25 de octubre de 2013

Campbells Lete soup.



Él, Abelardo, comía sopa dejándose los fideos en el bigote. Serían el postre de  una comida igual de insípida. Comía parsimoniosamente, partiendo trozos de pan que intercalaba entre cucharada y cucharada. Le gustaba comer sopa, porque era una comida muy aburrida y podía no prestarle atención, sumiéndose en el ir y venir de la mano, de la boca al plato.

No quería darle más vueltas a la carta, que estaba aún sobre la mesa, al lado del sobre medio roto, que llevaba ahí tantas otras sopas y muchas noches más.

Era realmente una suerte que la sopa fuera de fideos y no de letras, porque sino seguro que se le volvían a atravesar las palabras en la garganta. Era ya tan viejo, y ahora se percataba de que había dejado de vivir demasiado pronto. Hace años que pensaba que uno desde que nacía comenzaba a morir, y que tampoco merecería tanto la pena. Había dejado de vivir demasiado pronto ante el peso de la resignación. Y su madre, muy mayor le decía, la pobre, que lo único que no tenía solución era la muerte.

Ahora la carta.

Decía:

«Llevo media noche leyendo a oscuras las cosas que te escribí. Y aun queda otra media, y desde aquí no se ve la luna ni oigo el mar, y yo no soy yo desde que me dejaste. Me comiste, como una ficha, un mal menor, un sacrifico justo en una batalla que no era mía, me dejé comer. Por eso te voy a decir una cosa.

Después de leer como me enamoré de ti, como me desenamoré, como me rompí, o te rompí o me rompiste o lo que fuera; después de ver con tiempo y perspectiva, y mucho, mucho silencio, todo lo que ha pasado, creo que lo puedo entender. No sé si te puedo perdonar, porque tocaste ese botón que separa el mundo en dos partes y sé que ahora mismo, si lo encontrara, no podría volver a apretarlo porque se romperían todos los puentes que se han construido y todas las carreteras que se han hecho, y sería un desperdicio innecesario. Hay cosas que ya no se pueden juntar. Perdonarte está demasiado dentro. Pero hoy voy a hacer algo, porque no me gusta sentirme así, y hoy voy a dejar de estar enfadada, o vas a dejar de ser un hijo de puta, para ser alguien que, si no quiso o no pudo, da igual, porque ya no importa hacer las cosas bien.

Porque no tengo que perdonarte a ti, tenía que perdonarme a mi. Tenía que eximirme de la culpa de haberte dado todo el tiempo del mundo, todo el espacio. De todas las mentiras que me conté, porque, si mentir está feo, engañarse a uno mismo no tiene perdón. Y qué, si siempre supe cómo eras, el problema empieza donde acabó. Nunca supe quién he sido, y si conjugo mal los verbos es porque es el único modo de expresar que ni soy ni sido ni estoy. Ya no estoy enfadada, porque siempre he sabido que lo mejor de estar contigo era la yo que era para ti, en lo que me convertía cuando estaba contigo, con mis súper poderes y mis ojos policromáticos; porque releyéndome me he dado cuenta de que lo único que puedo hacer es corregirme las faltas de ortografía, y que, salvo eso, no cambiaría ni una coma.

Espero que tú puedas decir lo mismo, y que algún día llegues a ser feliz y puedas perdonar, a ti o a mi.»


Se terminó la sopa. Se relamió los fideos que le quedaban y se limpió las migas de pan de la camisa. Dejó el plato y demás utensilios en la pila y se sentó. Había estado frente al mismo plato tres horas largas, largas hasta el atardecer y vio caerse el sol por el balcón. Revolvió entre los papeles que le había llevado algunos días juntar, donde estaban garabateados los números de teléfono; estiró la mano y cogió el aparato, marcó como si pulsar cada uno de los botones supusiera una fuerza infinita.

-          Eloisa
-          ¿Si?
-          Soy yo…
-          ¿Quién?
-          Abelardo…
-          ¿Abelardo…?
-          Sí, Eloísa, soy yo; sé que ha pasado mucho tiempo, de verdad que lo sé, y no he dejado de pensarlo ni un solo día.- Hizo una pausa, no se oía nada al otro lado – y sé que los dos lo hicimos mal, pero que te perdono, de verdad, solo quería decírtelo… y bueno – dudó- espero que también me puedas perdonar tú a mi.
-          Abelardo, de eso hace muchos años, demasiados años, media vida, y hace lo menos la mitad que yo lo había olvidado y que, claro, te perdoné.

Se quedaron en silencio, Abelardo colgó. Metió la carta en el sobre. Sabía que no estaba bien leer la correspondencia ajena, pero la dirección estaba errada, y el dueño de la carta no iba a echar de menos algo que no esperaba. Aunque ahora, quizás, sí que echase de menos su perdón.

El olvido es un privilegio de los que saben perdonar.


lunes, 21 de octubre de 2013

Haiku 6: signos de omisión.


Ítaca se encontraba entre tu boca y la mía.
Haría una antología con los versos de tu ausencia.
Haría una ontología con los besos de tu olvido.

Ítaca se encontraba entre tu cuerpo y el mío. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Deinon


Leve,
como la gravedad del silencio,
de todo lo que no se puede decir.

Leve, levemente,
te haría el amor entre arañazos,
pero te haría el amor;
porque la pasión se debate
sobre la delgada línea entre placer y dolor,
que es donde me encuentro cada noche
a pulsión con los recuerdos.


viernes, 11 de octubre de 2013

Haiku 5: Displasia.



Si me dejas pensar
tendré el tiempo suficiente
para salir corriendo;
allá, donde no puedas encontrarme;
ahí, justo a tu lado.

martes, 8 de octubre de 2013

Alhambra 1925


Te regalo la ciudad, a tus pies,
aunque sea el amor de mi vida.

La mujer que más veces he recorrido,
y qué más me ha desnudado,
tiene curvas de piedra
y los muros calientes;
no me ha dejado impasible ni una noche
y me ha vestido de frío y de asfixia
cada vez que me marcho.

Yo te la ofrezco,
siendo tú parte de ella;
ya no tiene sentido amarla sin tu mirada de asombro,
bajo la que se desmoronan almenas y surtidores.

Ahora quedan los restos de dos entes,
ella y yo, desterradas por tu ausencia.

Me entrego a sus calles a deshora
para deshacerla en nuevos encuentros,
que me cuenten otros secretos las fuentes
que me marque otras rutas la luna
que me seduzcan otras mujeres por cualquier Carmen
y me roben los besos con la batalla ganada de antemano.

Me regalo
para que deje de tener sabor a definitivo cada momento vivido
y para que ella, si puede, también te deje ir
y no repita tu nombre a cada vuelta de esquina.

Dime algo bonito.

La Alhambra en tu ventana,
a la que cada noche me llevo a la boca
para olvidarme de ti,

1925 veces cada noche. 


jueves, 3 de octubre de 2013

Haiku 4: parestesia.


Si quieres,
puedes quedarte a dormir;
pero no me abraces que me enamoro.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Noli me tangere

Hay un momento trágico en el amor
¿Acaso no lo son todos?
Sí, pero hablo de la tragedia del amor
que es cuando el amor no está pero
tú no lo sabes.

Percibes algo lejano, que es el eco,
y sientes la turbación de la ausencia
que lo llena todo.

Y por inercia,
por desesperación, por ignorancia,
te regodeas en ella
y creas la religión del amor.

Crees, por encima de todo,
más allá de toda evidencia.

Ella no está.
Ella nunca estuvo.

Pero tú fuiste presencia y la viviste.
No hay ateísmo si hay amor
ni hay derrota sin camino.

Las letras se te decantan en la lengua
como tu propio nombre,
que nunca es uno solo.

Si tú supieras lo que significa llegar al nombre,
ser tan onto.

Las referencias nos traicionan, ¿verdad?
Los espejos nos delatan en cualquier calle sin salida.

Ahora soy otra anónima. 

martes, 1 de octubre de 2013

Haiku 3: Homeostasis.


Déjame acariciarte la espalda
para que se fundan con mis manos

tus curvas del destino.


domingo, 29 de septiembre de 2013

La alegría de vivir.


Informamos que a los pies de la Alhambra sigue sin aparecer el sentido de la vida, pero quizás si recorre usted el camino de los tristes, una noche en claro de luna, se encuentre cualquier otra cosa.


En otro orden de prioridades, los trenes siguen llevando todos a Roma y nuestros corresponsables nos cuentan que ellos no tienen la culpa pero seguirán pagando sus deudas. 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Post it 5/2

Una botella son seis copas.
Este placer culpable
que me invita a sacar fotos
a cada esquina en que te besé.

Ser un satélite nunca había significado
estar tan fuera de órbita,
ni de tu cadera ni de tus ojos.

Una botella son seis copas,
y me sobra un día, me llevo más de una.

Abandono mi humanidad
para decaer en las pasiones más irracionales.
Ni un atisbo de coherencia
cuando se trata  de la piel malhallada.
Resquicios, rincones, la insistencia
más allá del propio aliento.

Esta es la habanera de las noches perdidas
en que me unto los pezones con blastoetimulina

a ver si me llega al corazón. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

A Macorina.

Existe en el amor un elemento humanizador; está en el momento preciso en el que el tacto se sobrepone a todas las demás percepciones. La experiencia liberadora de la razón ante el contacto físico, de una sencillez que se impone en cualquier acto afectivo en el momento efectivo en que estás solo ahí.


Luego, decantamos el amor a partir del filtro de la razón y le otorgamos mil nombres a favor de olvidar ese instante de debilidad. 

jueves, 19 de septiembre de 2013

Indiscernibilidad de los idénticos.



Las cosas son lo que son y son el nombre que los performa. Si se les llamara de otra manera quizá percibiríamos otra cosa. 


Haiku 2: una botella son seis copas.



Siendo honestas,
te diré
que en estas noches de calor vernáculo
en las que no se puede dormir
y se tiene que beber,
te extraño, aquí,

en el fragor de la botella. 


lunes, 16 de septiembre de 2013

Exvoto



Si consigo olvidarme de ti el tiempo suficiente,
la vida sigue su curso.

Pero esta caracterización de Titán
se disuelve en cuanto se desaprenden tus manos de las mías,
tan lejos,
y cada día es una Odisea contra la que no sé naufragar.
              
La cosa es que no es tan dramático como para ir
y hacer el papelón de amante bandida abandonada,
desdeñada por una mujer que no la correspondió.

Tales niveles de intensidad no se me escapan de estas líneas.

Además, este raciocinio mecanicista
me impide hacer nada
que pueda costarme perder la elegancia
en la que tanto invertí.

Catalizar es un verbo que va
desde lo que me arrastra a camas ajenas
hasta todo lo que nunca digo.

Y pese a que me pesa la espera
como una losa que no sé cargar,
las fuerzas no merman.

Los optimistas, los idealistas, somos así;
la abstracción nos permite encontrar una justificación tan sólida a todo
que tu marcha a por tabaco
tiene seguro fecha de vuelta a ritmo de tango de Gardel.

Que muera de miedo
ante el fatídico final
no le resta ni un atisbo de encanto,
fatalista y romántica,
en un siglo que no me corresponde,
como aquella noche en tu alhambrada,
tras la que me perdí y no sé volver.

Mi amor, si es que me permites el trato,
si te tuteo es porque me duele la boca
y me pierde el credo de este amor
que no sé despechar.

Mi amor, que se me quedan cortos los ismos
para ponerle corriente a esta tendencia
de la que no sé salir.

Mi amor, si tienes algo que decir,
dilo,
que se me pasa la vida sin tu café
que se me vienen abajo todas las murallas
y que este paripé, si lo es,

tiene que llegar a su fin.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Experiencia sensible.




Mi experiencia me dice que esto era algo harto difícil. Y que, en el hipotético caso de que suceda que los astros se alineen, que la suerte esté de tu parte y que el karma te deba un favor, la probabilidad de que te vuelva a suceder es prácticamente nula. Y esto último también está basado en la experiencia. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ad plus ire


Para esperar no hace falta tener paciencia, 
hace falta tener tiempo.
Puedo esperarte sin paciencia, 
desesperándote y desesperándome.
Porque esperar es algo reciproco 
y directamente proporcional entre tú y yo.

Yo tengo mucho tiempo.

Todo el mundo es inmortal hasta que se muere.


martes, 3 de septiembre de 2013

Friedrich


Quién siembra vientos
siembra vida,
faldas al aire, besos volados,
un reguero de ropa,
una promesa incumplida.

Quién siembra vientos
recoge el desastre animal,
alguna pata rota,
un sujetador perdido
y tempestades a dos manos
de otra índole pasional.

Quién siembra vientos

recoge tempestades. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Iktsuarpok


Cuando empiece a correr
no va a haber quién me pare;
cuando empiece a hablar
no habrá nadie que lo entienda.

El nombre,
unidad semiótica,
no habrá llegado a boca propia,
el nombre, inexorable.

El futuro no será descifrado;
el pasado, intraducible.
Seguiremos balbuceando
sin tener claro hacia dónde vamos,
ni, si es que así fuera,
de qué huimos.

No queda esperanza de sobrevivir.

Sólo la espera, mascando la catástrofe,
de un atentado al que no quisimos resistirnos
por más que lo vimos venir.

Benditos mordiscos,
que apelan a la piel como al recuerdo,
siempre habrá sido lo más íntimo
del pecado que cometimos.

No queda esperanza, ni tiempo,
la parálisis se ha extendido 
por cada trecho de mi cuerpo
y la inacción, la inacción,
ha condensado todas las fisiones.

Benditos mordiscos
ante los que no cabe lugar a huidas,
benditos mordiscos
ante los que no me tengo que explicar.